El test químico

La kinesiología química o nutricional es la rama de la kinesiología que se especializa en reconocer los trastornos químicos del cuerpo para encontrar la mejor manera de reequilibrarlos de forma holística.

Como ya hemos visto; Los kinesiólogos ayudan al inconsciente del paciente a hacer una memoria de todos los desequilibrios relacionados con un problema determinado, encontrar el origen de ese desequilibrio y resolverlo para ayudar al inconsciente a recuperar el control del mismo.

Luego le preguntamos al cuerpo cómo podemos ayudarlo a recuperar el control y cómo podemos apoyarlo en su proceso de curación. También podemos sugerir al paciente suplementos nutricionales, superalimentos o terapias para apoyar a su cuerpo en su proceso de redirección.

En consulta utilizamos kits de kinesiología, herramientas imprescindibles para todo kinesiólogo, así como una serie de protocolos de actuación. Obtendremos información sobre el sistema, órgano, función, elemento, bioelemento o molécula que dificulta el correcto funcionamiento orgánico.

Sea una disfunción, un exceso o un defecto, lo ponemos en relación con el resto de la persona en todas sus dimensiones. Es decir, emociones, pensamientos, problemas estructurales, problemas a nivel nervioso o energético están asociados al problema bioquímico a tratar.

La kinesiología química aborda los siguientes aspectos de la salud:

  • Exceso o falta de minerales, oligoelementos, vitaminas, enzimas y aminoácidos.
  • Asimilación gastrointestinal.
  • Metabolismo deficiente o excesivo.
  • Buen funcionamiento de todos los órganos desde el punto de vista bioquímico.
  • Intolerancias alimentarias.
  • El equilibrio de la flora intestinal.
  • Metales pesados.
  • Parásitos
  • Radicales libres.
  • Hongos en general.
  • Química sanguínea.

Los tratamientos serán principalmente:

  • Plantas medicinales.
  • Acupresión.
  • Superalimentos: Espirulina, Chlorella, etc.
  • Complementos nutricionales: ácidos grasos, enzimas digestivas, coenzima Q10, MMS, magnesio, probióticos, prebióticos, antioxidantes, coloides, oligoelementos, minerales, etc.
  • Cambio en los hábitos alimentarios y otros hábitos.
  • Otras terapias relacionadas con el campo emocional, estructural, energético, etc., si fuera necesario.

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